¡OH PADRE MÍO!
¡
¡OH, PADRE MÍO!
¡Oh, padre mío, cielo de ternura abierto!
En mis manecillas infantiles
aún se columpian
rosas de amor por ti,
¡Tu sol permanece, vibrante, despierto!
Ruedan las agujas del tiempo,
y los aromas
de tus besos, manzanos de oro,
¡Aún se sienten aquí, tan frescos!
Nos sentamos en los minuteros,
mantenemos estáticos los momentos vividos juntos:
¡Cuánta leche de cuidados en mi infancia!
¡Cuánto lápiz de dedicada enseñanza!
¡Cuántos consejos gavillas doradas!
Y cuánto:
"Elvira, estudia, trabaja; la vida es dura, sin ventaja"
Hoy el reloj traicionero de la distancia
nos separa con jactancia,
pero tus efluvios, ¡padre santo!
Horadan cada milímetro de mis células;
¡Remecen mi alma, en lirios de intensa gratitud!
¡Loa a ti, padre, nardo albo!
Tu recuerdo, no muere en las agujas del tiempo tirano,
porque tu obra egregia, mi hostia de amor;
¡Es laurel puro, inmortal!
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
Rojas -Derechos Reservados©

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